Leopoldo Torre Nilsson (n. y m. en Buenos Aires, 5 de mayo de 1924 – 8 de septiembre de 1978) fue un director y productor argentino de vasta filmografía.

Es uno de los realizadores más importantes y representativos del cine argentino. Sus películas de corte intelectual marcaron la Nouvelle vague del cine argentino y consagraron a actores como Graciela Borges,

Alfredo Alcón, Elsa Daniel y Leonardo Favio.

Hijo del director Leopoldo Torres Ríos (pionero del cine popular) y sobrino del realizador Carlos Torres Ríos, se formó en el medio cinematográfico. Entre 1939 y 1949 fue asistente de dirección de su padre en 19 filmes y colaborador en el guion de nueve de ellos.

Debutó en la dirección con el cortometraje El muro (1947), cuyos elementos evidenciaban una búsqueda literaria y cierto rechazo al cine demagógico.

En 1949 realizó su primer largometraje co-dirigido con su padre, El crimen de Oribe, adaptación de la novela El perjurio de la nieve, de Adolfo Bioy Casares.

Con La casa del ángel (1956), inició una intensa colaboración y producción con la escritora Beatriz Guido, que generó un estilo denso y perverso que marcó a toda una generación de directores jóvenes en los años sesenta. Se conocieron en 1951 en casa del escritor Ernesto Sábato y su relación (desde el punto de vista creativo una de las mas fructíferas de la época) duró 27 años, hasta su muerte.

Filmografía como director:
1950: El crimen de Oribe (en colaboración con su padre, Leopoldo Torres Ríos)
1953: El hijo del crack (ídem)

1954: Días de odio

1954: La Tigra (con Diana Maggi)
1955: Para vestir santos (con Tita Merello)
1956: Graciela (con Elsa Daniel)
1956: El protegido
1957: La casa del ángel (con Elsa Daniel y Lautaro Murúa)



1958: El secuestrador (con Leonardo Favio y María Vaner)

1959: La caída (con Elsa Daniel, Duilio Marzio, Lautaro Murúa, Lidia Lamaison)
1960: Fin de fiesta (con Leonardo Favio y Graciela Borges)
1960: Un guapo del 900 (Alfredo Alcón y Élida Gay Palmer)
1961: La mano en la trampa (con Elsa Daniel, Francisco Rabal, Maria Rosa Gallo, Leonardo Favio)


1961: Piel de verano (con Alfredo Alcón y Graciela Borges)

1962: Setenta veces siete (con Isabel Sarli y Francisco Rabal)
1962: Homenaje a la hora de la siesta (Quatro mulheres para um heroi, en portugués)

1963: La terraza (con Graciela Borges)


1966: El ojo que espía (The Eavesdropper, en inglés)
1967: La chica del lunes (Monday’s Child, en inglés; con Graciela Borges)
1967: Los traidores de San Angel (The Traitors of San Angel, en inglés)
1968: Martín Fierro

1970: Estirpe de raza (basada en El santo de la espada; con Alfredo Alcón y Evangelina Salazar)

1971: Güemes: la tierra en armas

1972: La maffia (Alfredo Alcón, Thelma Biral, China Zorrilla)

1973: Los siete locos (Alfredo Alcón y Leonor Manso)

1974: Boquitas pintadas (con Alfredo Alcón, Martha González, Luisina Brando)

1975: El pibe Cabeza (con Alfredo Alcón y Martha González)

1975: La guerra del cerdo

1976: Piedra libre (con Marilina Ross, Luisina Brando y Juan José Camero)

Extracto de una entrevista a Leopoldo Torre Nilsson por Gian Luigi Rondi (critico italiano, autor de cortometrajes y documentales).

Rondi: ¿Cuales son tus maestros?
Torre Nilsson: Los días, los años. Los grandes motores de mi obra son las personas a quienes amo y odio. De todos modos, en mi juventud, vi una infinidad de filmes, sobre todo los de Eisenstein y Murnau, con una gran admiración, mas tardes, por las tecnicas de Wyler y después, naturalmente, también por las de Visconti, Fellini, Antonioni, Bresson, autores todos que, con su genio, enriquecieron y enriquecen siempre, tanto a nosotros como a la sociedad en que vivimos. Pero la vida, los maestros, son otra cosa. Además, de un hombre puedes decir que es un sabio si se nutre de cultura y se deja influir por ella hasta los veinticinco años; después, si sigue así toda la vida, solo es un erudito.

Rondi: ¿Qué pretendes del cine?
Torre Nilsson: El bien de mi pueblo, de mi comunidad, de mi tiempo. Pienso que las riquezas del mundo están mal distribuidas y que los responsables de este abuso, que deploro, son sobre todo quienes han impedido e impiden una mejor organización de la economía mundial. Si fuera político, lucharía por una más justa distribución de la riqueza y de las tierras; si fuera un moralista, lucharía para que desaparezcan del mundo las armas; si fuera un sociólogo, lucharía para eliminar la miseria y el analfabetismo. Pero solo soy un hombre de cine, y entonces, con obstinación, por lo menos trato de dar con mis filmes un testimonio de todo esto, de los males y de los remedios. Con dos enemigos siempre delante: el poder y sus censuras.

Rondi: ¿El cine argentino?
Torre Nilsson: El cine es hijo de la libertad. Sin libertad, solo existe la obra contingente, casual. Mientras en Argentina exista la actual censura, el cine no podrá decir mucho. Entre nosotros, muchos son los hombres de talento que han debido tomar el camino del exilio. Los hombres de talento que se quedaron permanecen en un rincón o se expresan con obras menores.

31/10/1976

Como guionista
1952: Facundo, el tigre de los llanos

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