Luis García-Berlanga Martí
(12 de junio de 1921,Valencia, España)
(13 de noviembre de 2010, Madrid, España) 89 años
Director y guionista

Debutó como director en 1951, en pleno franquismo, en los años más duros, con la película Esa pareja feliz, en la que colaboraba con Juan Antonio Bardem. Junto a éste, se lo considera uno de los renovadores del cine español de posguerra. Entre sus películas destacan títulos célebres de la historia del cine español, como El verdugo o Bienvenido, Mister Marshall. Trabajó en siete ocasiones con el guionista Rafael Azcona.

“Berlanga metió un puño en mi corazón y lo arrancó de cuajo, mientras con la otra mano me hacía burla. Y yo me reía, y lloraba, en el cineclub de la universidad, y no sabía que esa película, Plácido, me acompañaría en sueños toda la vida. Los rostros de sus actores, José Luis López Vázquez, Manuel Alexandre y tantos otros, serían mi familia para siempre”. Álex de la Iglesia

Cortometrajes:

Tres cantos (1948)
Paseo por una guerra antigua (1948).
El circo (1949)
Se vende un tranvía (1959).

Las cuatro verdades (“Les quatre vérités”, 1963), episodio La muerte y el leñador.
El sueño de la maestra (2002)

Largometrajes:

Esa pareja feliz (1951). Codirigida junto a Juan Antonio Bardem

Bienvenido, Mister Marshall (1952)

Maestro de maestros: Cuando España sólo se preocupaba de sobreponerse a una guerra insuperable, Luis García Berlanga (Valencia, 1921) echó mano de la osadía de sus 31 años —la misma que demostró el resto de su vida— y convirtió una película para lucimiento de una folclórica, Lolita Sevilla, en la sátira de un país desgarrado. Una nación que esperaba la ayuda del Tío Sam y que se quedaba, como muchas otras veces, con un palmo de narices. ¿Amargura? Sólo realidad sin aspavientos.

Su ‘Americanos, os recibimos con alegría’ de ‘Bienvenido Mr. Marshall’ (1952) pudo ser su principal aportación al cine si no hubiese sido capaz de parir, junto al gran Rafael Azcona, obras maestras como ‘Plácido’ (1961), que optó a un Oscar, y ‘El verdugo’ (1963), premio Humor Negro en el Festival de Venecia. Sin olvidar una saga, la iniciada con ‘La escopeta nacional’ (1977), que retrató como nadie los primeros pasos de una burguesía huérfana sin inquilino en el Pardo al que acogerse.

Maestría, coraje, socarronería… Antes de ingresar en la Escuela Oficial de Cine en 1947, donde coincidió con su amigo Juan Antonio Bardem, con quien trabajó en su primer título, ‘Esa pareja feliz’ (1951), Luis García Berlanga ya acumulaba en su vida argumento suficiente para una de sus películas. por Virginia Hernandez

Novio a la vista (1954)

Luis García Berlanga en el rodaje de ‘Novio a la vista’.

Calabuch (1956)

Los jueves, milagro (1957)

Plácido (1961)

fue nominada para el Óscar a la mejor película de habla no inglesa en 1961.

El verdugo (1963)

Las pirañas (La boutique, 1967)

Vivan los novios! (1970)

Tamaño natural (“Grandeur nature”, 1973)

La escopeta nacional (1977)

Patrimonio nacional (1980)
Nacional III (1982)
La vaquilla (1985)

Moros y cristianos (1987)

Todos a la cárcel (1993)
París Tombuctú (1999)

«He sido el director más perseguido por la censura, y eso que no me he casado políticamente con nadie», aseguraba en una ocasión. «Una anécdota demuestra lo ridícula que era: en una película me cortaron una frase en la que uno decía ‘me voy para Albacete’, pero mantuvieron el texto de un personaje que decía que ya era hora de que el poder civil tomara el mando». En otra ocasión, le prohibieron hacer una toma de la Gran Vía. ¿La razón? Se la revelaron mucho después: «Tratándose de Berlanga, ¿quién garantizaba que no iba a poner tres obispos saliendo del Pasapoga?».Don Luis

Retirado del cine en sus últimos años —«despantallizado», era su definición—, el realizador deja a la posteridad un legado secreto que sólo podrá desvelarse en 2021, cuando se cumplan 100 años de su nacimiento. Está depositado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes. ¿El contenido? Seguro que guardará una sorpresa.

¿Berlanga o Buñuel?

Habla un buñueliano: “Me quedo con Buñuel porque está por encima del tiempo y de la anécdota”, explica el dramaturgo Ignacio Amestoy. “Porque es más universal”. La prueba es que la prensa europea no se ha mostrado demasiado impresionada con la muerte del cineasta valenciano. “Es que el gran mérito de Berlanga fue llegar al tuétano de nuestra realidad”. O sea, ¿que hay que ser de esta tierra para apreciar al cineasta valenciano? “Hombre, ‘Plácido’ y ‘El verdugo’ están por encima de localismos. Pero algo de eso hay… Lo que pasa es que Berlanga conecta muy bien con nuestra tradición del sainete y nos llega muy bien”.

Turno para los berlanguianos: “Si hablamos de cine español, el más grande es Berlanga, porque Buñuel hizo un cine internacional que tenía mucho que ver con el cine francés y mexicano, con las vanguardias…”, explica el crítico Eduardo Torres Dulce. “Los dos son cineastas extraordinarios, pero yo me inclinaría por Luis García Berlanga, por su mayor capacidad para examinar personajes y situaciones, porque su paleta ha sido más irónicamente amplia”.(El Mundo.ES-2010/11/15)

El erotismo berlanguiano, por Bigas Luna (El Cultural.ES-13/11/2010)

“En la era de la globalización y la perdida de identidad, una persona con una visión de España tan profunda y personal era sin duda un valor en alza”.

“Por el universo fetichista berlanguiano desfilaban medias, ligueros, braguitas… Todo un mundo de ombligo para abajo y del tobillo hacia arriba donde el tacón de aguja es el rey. Como yo, él también era un gran admirador del pintor y fotógrafo francés Molinier, aunque él en manos de Berlanga adquiriese una dimensión satírica, irónica e ibérica, bestial.”

“Sus películas estaban cargadas de ácida crítica social y política combinadas con un sarcasmo genial. Precisamente, las mejores cualidades del erotismo berlangiano eran la ironía que respira y el toque Ibérico que sabe dar a cualquier situación transformándola en única, siempre con una carga de comicidad o de drama espectaculares”.

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