Nouvelle vague (Nueva ola)

Es la denominación que la crítica utilizó para designar a un nuevo grupo de cineastas franceses surgido a finales de la década de 1950. Los nuevos realizadores reaccionaron contra las estructuras que el cine francés imponía hasta ese momento y, consecuentemente postularon como máxima aspiración, no sólo la libertad de expresión, sino también libertad técnica en el campo de la producción fílmica.

Si se toma como referencia la edición del festival de Cannes de 1959, en la cual “Orfeo Negro” de Marcel Camus obtuvo la Palma de Oro, Francois Truffaut recibió el premio al mejor director por los “400 golpes” y además, se proyecto “Hiroshima Mon Amour”, de Alain Resnais, esta podría ser una fecha oportuna para celebrar el nacimiento de la “Nouvelle Vague”.

Sin embargo, todos creyeron que la hora de la renovación cinematográfica ya había llegado, con el film “Y Dios creo la mujer..” (1956), y un mito llamado Brigitte Bardot, que harían incluir a su director, Roger Vadim.

Politica: Tras la retirada francesa de Indochina, el conflicto argelino, jamás reconocido como una guerra colonial, se hallaba en pleno apogeo.

Cultura: Se hallaba en plena vigencia el existencialismo y Claude Levi-Strauss, Edgar Morin o Roland Barthes eran los pensadores en boga.

Literatura: Se imponía el “Nouveau Roman” algunos de ellos gozarían de una notable extensión cinematográfica, como Marguerite Duras o Allain Robbe Grillet .

Marguerite Duras.
1914-1996. Marguerite Donnadieu, novelista, guionista y directora de cine francesa.

Algunas de sus frases:

“Yo no tengo idea, sólo tengo palabras y silencios”.

“Muy pronto en la vida es demasiado tarde”.

“Ningún amor puede sustituir al amor”.

“Cuando se tiene cierta moral de combate, de poder, hace falta muy poco para dejarse llevar, para pasar a la embriaguez, al exceso”.

Musica: La canción francesa tenia en Paul Anka, Sacha Distel o Dalida algunos de sus nombres mas populares y la emisión radiofónica “Salut les copains”

Directores de Cine, como Alfred Hitchcock, Nicholas Ray , Howard Hawks o Fritz Lang fueron usados como caballo de batalla para reivindicar estéticamente a la política de autores, la cual consideraba a los directores como los principales autores de las obras cinematográficas.

Cahiers du Cinema

“Cahiers du Cinema” (la revista critica cinéfila francesa por excelencia), reconoció a Jean Cocteau y Jean Renoir, como los grandes maestros de un movimiento dotado de ambiciones ínter-textuales.

Francois Truffaut

Fue el mas severo de los críticos de “Cahiers du Cinema” desde que en 1953, empezó a colaborar con la revista.

Uno de sus colegas mas cercanos dijo que el escribía sus criticas, como Sain Just, apoyado sobre su guillotina. Su estilo era vivo, hasta el extremo de embalarse, sus formulas percudían, sus sentencias decapitaban. Desde las paginas de esta revista, como desde las del seminario “Arts”, ensalzo sistemáticamente el cine de clase B americano y torpedeo el cine frances de “qualite” hasta que le lanzo una definitiva carga de profundidad con su celebre articulo “Une certaine tendence du cinema francais”, cuya publicación fue retenida durante mas de un año por los responsables de la revista, que preveían sus consecuencias explosivas.

Películas destacadas:

El bello Sergio (1958) – Chabrol.

Los 400 golpes (1959) – Truffaut.

Hiroshima mon amour (1959) – Resnais.

Al final de la escapada (1959) – Godard.

Paris nous aparttient (1961) – Rivette.

Jules et Jim (1962) – Truffaut.

Cléo de 5 a 7 (1962) – Varda.

Fuego fatuo (1963) – Malle.

La guerra ha terminado (1966) – Resnais.

Mi noche con Maud (1969) – Rohmer.

Las características de estas primeras películas contribuyen a renovar el lenguaje cinematográfico. Se ruedan en exteriores e interiores naturales, con “cámara al hombro”, de ahí su estilo de reportaje, tomas largas, forma despreocupada y una duración de rodaje que se reduce a unas pocas semanas. Aportan un nuevo uso de la fotografía, en blanco y negro, que se sirve en interiores de una iluminación indirecta, rebotada, para generar así un ambiente realista al estilo de las iluminaciones difusas de Murnau, que permite rodar con ligereza y a la cámara seguir a los actores de forma más natural. Su técnica es casi artesanal, con un equipo técnico reducido, sin estrellas importantes y con una interpretación improvisada por actores jóvenes.

En suma, es un cine realista, bajo la influencia del Neorrealismo y del lenguaje televisivo, que trata sobre temas morales, aunque no hurguen en las causas del comportamiento de los personajes. La contribución de la nouvelle vague supone una enérgica renovación del lenguaje cinematográfico, redescubriendo la capacidad de la “mirada” de la cámara, el poder creador del montaje y otros recursos caídos en desuso. Su aportación sirve para reafirmar la noción de cine “de autor”, para introducir la inventiva en los métodos de trabajo, sacando provecho de las novedades técnicas, como cámaras ligeras, emulsiones hipersensibles, lámparas sobrevoltadas, iluminación por reflexión, y afinando y enriqueciendo las posibilidades expresivas del lenguaje cinematográfico.

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