“¿Qué es lo notable de la comicidad de Chaplin? ¿Qué es lo que ha colocado a Chaplin por encima de toda poética de la risa en el cine? La profundidad de su lirismo. El hecho de que, en todas sus películas, hay un punto que hace llorar por la calidad humana del sentimiento que suscita. Chaplin es la locura del adulto que se comporta como un niño”. Serguei M. Eisenstein

Limelight (Candilejas) – 1952: La bailarina luego de haber intentado suicidarse le pregunta a Charlie (el payaso) porque Dios permitio que termine asi y no me ha ayudado. Charlie le responde: Dios ayuda al que se ayuda asi mismo.

La preocupación social de Chaplin fue evidente en casi todo su cine mudo, con la dedicación de su Charlie a proteger a los niños y las damas indefensas, lo cual culmino en 1930 con la chica ciega de “Luces de la ciudad”. Los villanos eran los policías, los ricos, los prepotentes, los hombres grandes y fuertes.

Después sus intereses se ampliaron, un viaje a Londres en 1931 constituyo el comienzo de una gira la cual converso con grandes personalidades, en especial sobre la crisis económica desatada tras la caída de la bolsa en Wall Street. El resultado: “Tiempos modernos” (1936), anunciada como una sátira contra el capitalismo y el maquinismo, aunque fue solo a escala reducida.

“El gran dictador” (The great dictator) , USA – 1940

Chaplin comenzó a sentir interés por incorporar a su obra ecos de la situación política mundial. Como anarquista se resistía a que le dieran ordenes de cualquier tipo, debió estar sumamente angustiado ante el avance del fascismo, primero con Mussolini en Italia (sumado a la invasión de Etiopia en 1935), después con el gobierno nazi en Alemania (desde 1933), y luego con la explosión ideológica que significo la Guerra Civil española desatada en julio de 1936. En las reuniones sociales de “Los Ángeles” a las que el solía concurrir se encontraba con eminentes refugiados europeos como Thomas Mann, Lion Feuchtwanger, Bertold Brecht, Max Reinhardt, Fritz Lang o Salka Viertel.

La política europea fue así un estimulo para que Chaplin emprendiera “El gran dictador”. No solo Hitler y Chaplin habían nacido en fechas muy cercanas (en abril de 1889, con cuatro días de diferencia) sino que muchos observadores señalaban entonces que el dictador alemán había imitado el bigote del cómico ingles y que también tenia una marcada vocación por desarrollar su mímica y su gestualizacion teatral, como lo demostraban a diario los noticieros.

Las presiones italianas y alemanas para que “El gran dictador” fuera prohibido habían comenzado en 1938 y encontraron eco en grupos aislacionistas norteamericanos y en el conservador gobierno ingles de Chamberlain, firmante del Pacto de Munich con Hitler (setiembre de 1938). Prosiguieron después del estreno, en octubre de 1940, cuando la película fue prohibida en Perú y Argentina, donde recién fue autorizada en 1945, tras el fin de la guerra. En España se estreno con 35 años de demora, en 1976, tras la muerte de Franco. Chaplin escribió en su autobiografía, que se decidió a hacer la película tras el avance nazi en Bélgica, Francia y el ataque a Rusia “prueba de la inevitable demencia de Hitler”. Pero ocurre que la película se había estrenado en Nueva York en octubre de 1940 y que el ataque Nazi a la URSS se inicio en junio 1941. (Thevenet: 2006)

“Envidio a Chaplin por un millón de razones, pero sobre todo, por la independencia de su cuenta bancaria. Era la mejor prueba de que el dinero no te cambia necesariamente, que no te convierte automáticamente en un hijo de puta o un snob. El a continuado con aquello que quería hacer, nada mas. Y sus películas fueron mejores, mas largas y mas conocidas”. Samuel Fuller

Anuncios