Fritz Lang

Se ubica en un momento peculiar del cine alemán. Detrás suyo quedaba la década del periodo mudo, que arrancaba desde “The Cabinet of Dr. Caligari (1920)”

y se integraba con un gran arco de obras magnas, sombrías, obsesionantes.

En ese mismo momento comenzaba en Alemania el cine sonoro, que obligaba a revisar lenguajes, estilos y temas, produciendo la mayor revolución de la industria. Y por delante asomaba ya la sombra del nazismo, que no solo determinaría las tendencias inmediatas del cine alemán sino que habría de provocar el exilio de muchas de sus figuras.

La idea de Fritz Lang fue retratar al criminal Kurten, un perverso que en Dusseldorf había matado a niñas de pocos años, a este centro el director y su co-libretista (y esposa) Thea von Harbou agregaron una idea desarrollada desde la Opera de tres centavos de Bretch y Weill, disponiendo que los ladrones de la ciudad se organicen para capturar al villano.

La simple razón es que la policía, por querer apresar al protagonista, impide que los delincuentes trabajen en los suyo, con lo cual estos deben eliminar aquel estorbo. Y así paradójicamente el protagonista llega a ser una figura pasiva, mientras dos organizaciones paralelas, de delincuentes y de policías, deliberan y planifican la forma de acosarlo.

El dato notable del film es que toda esa acción se cumpla minuciosa y fatalmente, como otro de los homenajes al Destino, que tanto gustaron al director, pero también con un realismo de conducta de fotografía y hasta de sonido, alternando toques de humor con los signos de la tragedia: la M marcada con tiza en la espalda de Peter Lorre, la figura acurrucada de este, refugiado como una rata en el rincón de un deposito, la melodía de Peter Gynt que obra como símbolo y como aviso de la cercanía del villano.

M
DIRECTOR Fritz Lang
GUIÓN Thea von Harbou, Fritz Lang
FOTOGRAFÍA Fritz Arno Wagner (B&W)
REPARTO Peter Lorre, Otto Wernicke, Gustav Gründgens, Theo Lingen, Theodor Loos, Georg John, Ellen Widman, Inge Landgut.

PRODUCTORA Nero Film
GÉNERO Thriller. Intriga. Crimen. Asesinos en serie. Expresionismo alemán.

En un primer anuncio, el film había sido mencionado como “Los asesinos están entre nosotros”, lo que fue entendido por los nazis como una alusión política que convertiría a Fritz Lang en un enemigo.

“En esa época, deseaba alquilar para las necesidades de la película los hangares Zeppelin de Staaken. El gerente, con quien yo tenía excelentes relaciones, me dijo que no podía alquilármelos. Molesto le pregunte el motivo. Me contesto: “Sabes muy bien por que no quiero, no deberías hacer esa película”. Lo agarre de la solapa, sentí algo duro: llevaba la insignia del partido nacional-socialista”. Fritz Lang

No se equivocaban mucho, la paranoia criminal de M podía no ser un símbolo claro de los nazis , pero un año después en el “Testamento del Dr. Mabuse, Fritz Lang aumentaba el retrato de esa intención criminal, trasladada desde un personaje a toda una organización de asesinos. Se podía leer en el programa en la versión norteamericana: “La humanidad, humillada por la guerra y la revolución, toma su desquite del tiempo del sufrimiento entregándose al vicio; o sea, pasiva o activamente al crimen”. Poco después Lang comenzaría su exilio

El productor Erich Pommer (1889-1966) responsable de buena parte del mejor cine alemán, le dejo dos enseñanzas a Fritz Lang:

“Fritz, tienes que contar el argumento con la camara. Por tanto, debes conocer la cámara y lo que puedes hacer con ella. La iluminación es parte de ello, y también lo es el movimiento de la cámara. Tienes que conocer los instrumentos con los que narras el tema.”

“Nunca tengas una relación amorosa con una actriz”. Pero esta no la obedeció, sobre la noción de peligro y destino, Fritz Lang no recibía lecciones:

“La lucha contra el destino. Creo que hay que combatirlo. Es la lucha mas importante, mas que el objetivo” Fritz Lang

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