Tener y no tener – 1944 – Dir. Howard Hawks

Obra maestra en la que intervino gran parte del talento de la Warner de la época: Howard Hawks en la dirección, Franz Waxman compuso la banda sonora, Sid Hickox en la fotografía y el dúo Faulkner-Furthman adaptando a Hemingway. Pero no sólo estos genios se consagraron: Una jovencísima y sensual Lauren Bacall le dijo a Bogart: “Si me necesitas, silba”… y le enamoró. De paso, también a millones de espectadores que, al igual que sus protagonistas, vivían en plena II Guerra Mundial. Resumiendo: un clásico imprescindible del cine negro para ver en sesión continua con “El sueño eterno”. (Pablo Kurt: FILMAFFINITY)

“Era extremadamente fácil trabajar con Bogart y estaba muy infravalorado como actor. Sin su ayuda no podría haber hecho lo que hice con Bacall. No hay muchos actores que puedan sentarse y esperar mientras una chica se adueña de una escena. Pero él se enamoro de la chica y la chica de él, y eso hizo las cosas mas fáciles” Howard Hawks

Su historia de amor había empezado con una carcajada entre tomas de Tener y no tener. Bogart consciente de lo tremendamente nerviosa que Lauren Bacall estaba en su primera película, bromeaba con ella, le contaba chistes para que se soltase. Tuvo éxito. Antes de sentir cualquier atracción emocional por Bogart, podía reírse tranquilamente con el, y de hecho lo confirmaba al hacer la química entre ellos mas pronunciada.

“Tener y no tener” es única por su virtud de ser el más vivo reflejo de una conexión romántica entre dos estrellas (desde el cortejo hasta la rendición).

Todo formaba parte de la fantasía de Hawks. Bacall llego a darse cuenta, que Hawks le estaba dando forma para ser su mujer ideal y quería también tener algo con ella (aunque nunca lo dijera) durante el rodaje. Pero la electricidad que se encendió entre Bogart y Bacall era tan intensa que no tuvo ninguna oportunidad.

Al principio, a la madre de Bacall no le gusto Bogart (Bacall solo tenia 19 años), e intento mantenerlos separados. Una noche sonó el teléfono, era Bogart preguntando si podían quedar en Beverly Hills. Ella salió corriendo para allá, Su madre estaba indignada, y gritaba enfadada que él estaba casado. Si, él estaba casado tres veces, respondió Bacall, cuando lo vio se lanzo en sus brazos. Su periodo de cortejo había sido extraordinariamente largo. Ella había sido virgen hasta que conoció a Bogart.

Los dos hacían una gran pareja y se lo pasaban estupendamente bien, a pesar de su diferencia de 25 años, el a menudo parecía bastante mas joven, tenia mas energía que ella y se escribían cartas todas las semanas. Bogart resultaba infinitamente fascinante para Bacall por su compleja personalidad, su inteligencia, su ligeramente cínica actitud. Según ella, Bogart no era falso, nunca hacia tonterías, y nunca se comportaba como una estrella de cine, rodeada de su sequito de aduladores. Nunca se arrodillaba ante nadie, siempre decía lo que pensaba, y en las películas siempre tenia ganas de mejorar su trabajo. Una persona extremadamente generosa con la que actuar y de ninguna manera competitivo. No era una persona fácil de tratar pero ellos, sencillamente encajaban.

Mientras lo veía en una pantalla, Bacall recordaba lo bien que se lo habían pasado juntos, su ingenio, su gran sentido del humor. Piensa lo injusto y terrible que fue el hecho de que su vida fuera segada tan pronto, que no pudiera ver crecer a sus hijos, sobretodo por lo excepcionalmente bueno que era. Y a pesar de todo, la fuerza de su personaje sobrevivió. Nadie podrá sustituirlo, o ser comparado con el, ni en la vida real, ni en la pantalla.(Bogdanovich:2000)

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