“Siempre de la critica me gusta lo audaz, lo irreverente, lo maleducado” Andres Caicedo

“Las reseñas que escribió Andres Caicedo sobre cine no son convencionales; de hecho, nada en su vida lo fue. Como la literatura, el rock y la salsa, el “septimo arte” tambien era esencial para su existencia y uno de sus referentes constantes” (Romero Rey – Ospina)

En agosto de 1976, un grupo de estudiantes de la facultad de Comunicación Social de la U.P.B, elaboro una encuesta que fue enviada a los críticos de cine del país. El propósito era confrontar pareceres sobre la crítica cinematográfica en Colombia. Por ese entonces Andrés Caicedo colaboraba con el periódico “El Pueblo” y dirigía la revista “Ojo al Cine”. Solo el dio respuestas a las preguntas que le formularon Silvia Jaramillo, Luz Elena Castro y Blanca Ramos. Los demás se quedaron en silencio

“La critica es para mi un intento de desarmar, por medio de la razón (no importa cuan disparatada sea), la magia que supone la proyección. Ante la oscuridad de la sala el espectador se halla tan indefenso como en la silla del dentista! Andres Caicedo

“Hay que alertar al espectador, darle conciencia del peligro que significa el acto aparentemente trivial de ir al cine, convencerlo de que la mayoría de las veces detrás del producto se encuentra una ideología dirigida en forma vertical contra el consumidor. Hay que desmitificar los falsos valores, las grandes celebridades, los mensajes de “gran importancia”.

“Si se escribe en un periódico de alto tiraje, se llega a la gran masa. Si se escribe desde una revista como “Ojo al Cine”, los lectores no serán más de dos mil. Si uno escribe para el espectador medio, se tiene que emplear un método didáctico, una fraseología sencilla, una construcción directa, informativa sobre todo. Si uno escribe para un cinéfilo o el cineasta, lo que se busca es hacer que el compruebe sus teorías”

“Los críticos solo pueden dar testimonio del progreso del arte, si lo hay ¿pero y el caso de la Nueva Ola y del famoso grupo Cahiers? Sus escritos hicieron que directores como Aldrich, Preminger, Hitchcock, etc, mejoraran o modificaran sus obras. La crítica es un testigo perplejo de los avances del arte, y en su temor indefenso y desbandado, hace progresar el objeto de su devoción”.

En marzo de 1977 se estaba desarrollando una nueva edición del Festival de Cartagena. En esos días, Andrés Caicedo puso fin a su existencia, luego de no haber podido renovar la corresponsalía con el diario “El Pueblo”, pero la decisión suicida estaba tomada y nada se podía hacer.

Andrés Caicedo nació en Cali, Colombia, el 29 de septiembre de 1951 y murió el 4 de marzo de 1977. El mismo día de su muerte había recibido el primer ejemplar de ¡Que viva la música!, una novela escrita en 1975 que para muchos críticos, constituye la obra precursora de la literatura urbana en Colombia

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